¡Por qué me encanta ser un hermano!
Era una soleada mañana de martes. Yo estaba en mi último año de la escuela secundaria en Cork, una ciudad del sur de Irlanda. Era la época del año en que tienes que postularte para la universidad, y yo tenía un problema: No tenía absolutamente ninguna idea de lo que quería hacer cuando terminase la escuela.
| El Hermano Raymond Dwyer, F.P.M. (izquierda) y Andrew O’Connell, director de comunicaciones de los Presentation Brothers, en Hyde Park, Londres, durante la visita del Papa Benedicto XVI a Gran Bretaña. |
Una posibilidad interesante
Una mañana mientras estábamos sentados esperando que empezase la clase de matemáticas, llegó nuestro maestro de carreras y nos pidió que nos reuniésemos en el salón de la escuela. Teníamos un orador invitado. Era un Hermano de la Presentación (Presentation Brother), el hermano McCarthy. Como todos los demás de la clase, me venía bien un descanso de matemáticas, pero no tenía grandes expectativas.
El hermano McCarthy comenzó diciéndonos que quería hablar de nuestro futuro. A medida que hablaba, empecé a prestar atención. La manera en que hablaba me atraía. Por empezar, si bien era un hombre de unos 50 años, parecía estar apasionado por su modo de vida, la hermandad. Por cierto, ¡no podía pensar en muchas personas de alrededor de 50 años que yo conociese que fuesen tan entusiastas acerca de sus carreras! ¡Mi papá seguro que no lo era!
Entonces él continuó diciendo que los hermanos no tenían carreras--seguían una vocación. "Muchachos," dijo, "éste es más que un trabajo de tiempo completo. Nuestra vocación tiene que ver con el servicio--servir a Dios y servir al pueblo de Dios. Necesitamos unos cuantos hombres buenos que nos ayuden."
Eso empezaba a sonar como lo que yo estaba buscando.
Dijo que los hermanos no eran sacerdotes pero profesaban votos de dedicación a Jesucristo. ¡Ahora yo estaba realmente escuchando! Sabía que yo no iba a ser sacerdote. Este tipo no era sacerdote y sin embargo Cristo era el centro de su vida. Entonces, dijo que si a alguien le interesaba lo que había oído, que lo llamase (eran los días anteriores al correo electrónico) y que le encantaría contarnos más.
Volví a clase con los otros compañeros. Pero estaba atrapado. Y voy a ser honesto: He quedado atrapado desde entonces.
Seguimos a Cristo cada día
Mucho ha cambiado desde esa mañana de martes en Cork. Hoy soy el director de vocaciones de los Hermanos de la Presentación (Presentation Brothers). Ahora es mi trabajo el de visitar escuelas y hablar con los jóvenes acerca de llegar a ser hermanos religiosos. Cuando asumí este puesto el año pasado, no sabía qué esperar. Recién había terminado una etapa como capellán de escuela. Un día en la escuela era bastante predecible. Comenzábamos a las 9 a.m. y finalizábamos a las 4 p.m. ¡Este trabajo es muy, muy diferente!
Paso la mayor parte de mi tiempo viajando para encontrarme con jóvenes que desean consejo acerca de su vocación. Es realmente alentador conocer hombres que quieren poner a Jesucristo en el centro de sus vidas.
El desafío más importante de este trabajo es que me hizo plantear preguntas difíciles acerca de mi propio llamado. Puede ser bastante fácil explicar por qué me uní a los Hermanos, como lo acabo de hacer, pero puede ser mucho más difícil explicar por qué me he quedado y por qué siento tanta felicidad y satisfacción con este modo de vida.
Y me imagino que eso es lo que tú estás buscando también: un modo de vida que te dé profunda paz, verdadera realización y la gran satisfacción de saber que estás siguiendo a Cristo muy de cerca. Eso es lo que la hermandad religiosa me hace sentir. Este modo de vida me permite concentrar mi vida en Jesucristo de una manera muy práctica, con la ayuda y el apoyo de mis hermanos.
Entonces, en términos prácticos, ¿cómo hago yo, como hermano, para seguir a Cristo muy de cerca cada día?
Ningún día está completo sin oración, hermandad, trabajo
Me levanto a las 7 de la mañana, y antes de rezar el Divino Oficio con los otros hermanos tengo 30 minutos de reflexión y meditación silenciosa. Luego participamos juntos de la misa. Ese es el vigoroso comienzo del día, y esa experiencia matinal me puede sostener en las partes difíciles del día que tengo delante.
| El Hermano Ray Dwyer, F.P.M., cuelga un cartel sobre las vocaciones para los Presentation Brothers. |
Ahora son las 9 a.m. y voy por el pasillo hacia mi oficina para empezar a revisar correos, responder llamados telefónicos, y salir a encontrarme con quienes están en discernimiento. Para las 10 a.m. he experimentado un microcosmos de esta vida: oración, hermandad y trabajo.
Cuando decidí hacerme hermano, muchos de mis amigos me preguntaron por qué no me hacía sacerdote. Aún hoy algunas personas me preguntan, "¿Por qué no vas hasta el final, hasta el sacerdocio, ya que vas a hacer el esfuerzo?" Parece una pregunta razonable, pero está basada en una mala teología.
Por empezar supone que ser hermano religioso no es una expresión completa de servicio a Dios y al pueblo de Dios. Sí, es diferente del sacerdocio, pero es igualmente auténtico. Así como sería injusto (y totalmente erróneo) sugerir que el matrimonio es inferior a la vida religiosa, también es incorrecto pensar que de algún modo la hermandad es inferior al sacerdocio. No existe una jerarquía de vocaciones. Todas son formas legítimas de responder al llamado de Dios de testimonio, amor y servicio.
Los hermanos hacen mucho
He sido misionero en las Antillas y Bahamas, capellán de escuela y trabajador social en Irlanda, y ahora director de vocaciones. He estudiado teología, educación y espiritualidad. He sido entrenador de equipos de fútbol y dirigido coros juveniles de parroquias. Entonces, ¿qué hace un hermano? "¡Mucho!" probablemente sea una buena respuesta.
El trabajo que hace un hermano depende en gran medida de su propio talento, dones e intereses. Entonces, por ejemplo, nunca me van a pedir que enseñe matemática en una escuela. Detesto las matemáticas. Pero bien podría ser invitado a trabajar con adolescentes en un programa de rehabilitación.
Un área de trabajo para el futuro va a ser la comunicación social. Estamos viviendo una revolución de las comunicaciones. Facebook, Twitter, YouTube, que eran desconocidos sólo hace pocos años, ahora son maneras cotidianas de comunicar. La gente habla de un continente digital. Vamos a necesitar misioneros que vayan a este continente virtual, y no me sorprendería si los Hermanos de la Presentación en el futuro están trabajando para presentar el mensaje de la iglesia usando medios nuevos.
He venido haciendo mi parte, y blogueo en thebloggingbrother.blogspot.com. Tengo la esperanza de que esto va a ayudar a la gente a comprender un poco mejor mi estilo de vida como hermano.
Qué significan nuestros votos
La pobreza no es un voto para vivir tristemente en la miseria, sino una promesa de solidaridad y vida sencilla. No tengo un televisor de plasma de 42 pulgadas en mi cuarto, pero sí tenemos un televisor de tamaño normal en la sala comunitaria que usamos todos los hermanos.
No nos casamos porque ponemos a Cristo en el centro de nuestras vidas. Puede resultar duro, pero esa es una de las razones de vivir en comunidad--por el apoyo, la amistad, la oración y la hermandad. También tengo algunos grandes amigos, mujeres y hombres, que me ayudan.
El voto de obediencia no significa que a uno lo pueden asignar al Polo Norte en la mañana. En cambio, tiene más que ver con cooperar con los otros hermanos para el bien de la misión de nuestra congregación religiosa.
Orar por la sabiduría
He sido hermano por algo más de 20 años, y esa experiencia me ha ayudado a responder la pregunta que sé que la mayoría de quienes están en discernimiento llevan consigo: ¿Cómo sé a ciencia cierta que es el estilo de vida correcto para mí?
Cuando me preguntan le digo a la gente que mi vida como hermano me ha enseñado que lo sabrás en la oración, al hablar con otros y, de manera crucial, al probarlo. Así que mucha gente hoy en día está dudando para tomar una decisión. Es bueno ser cuidadoso y prudente, pero a veces la duda puede convertirse en parálisis. Reza por el don del coraje. Reza por orientación y reza por sabiduría.
En ocasiones recibo llamadas de hombres que están en los 60 años que me dicen que han estado pensando en la vida religiosa. Les pregunto cuánto tiempo han estado pensando en ella y muy a menudo dicen "toda mi vida." Mi consejo es que no pases toda tu vida pensando en ella. Empieza a orar, empieza a hablar con directores de vocaciones, y empieza a probarla. No tienes nada que perder y todo para ganar.
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El Hermano Raymond Dwyer, F.P.M. es el director de vocaciones de los Hermanos de la Presentación en Glasthule, cerca de Dublín, Irlanda.